jueves, 7 de agosto de 2008
Roxana Porchelana
Ay, Roxana porchelana
En el panel de video.
La ratoncita divina
Del doctor Jeckyll.
Siempre jugando con fuego
Incendió Palermo Chico.
Horrorizada en bikini
En una gran congestión.
Dicen que el crimen no paga
Ese empalagoso show,
Esos retrasos gratuitos.
El crimen no paga el hipnótico panel.
Roxi quedó radioactiva
En un riesgoso interview.
Mientras buscaba inocente
El monstruo la chuponeó.
Mira quietita y cremosa
Su faraónico ser.
No baila ya pobrecita
El limbo "Sobrevivir".
miércoles, 6 de agosto de 2008
Placer
El dolor transforma su ardor
ardor de soberbia y rebeldía
acechanzas y seducciones
debilidad de los santos...
exaltadamente espiritual
la obligación de vivir.
viernes, 1 de agosto de 2008
Mientras.
Siempre es ella la que lo llama. Todavía cree en la posibilidad de no tener que llamarla, de seguir jugando al desinteresado, pero ya pasaron varios días desde la última vez que se vieron.
¡Que poco delicado había sido! y aunque borracho le había confesado algunas cosas que quizá ni ella se acuerde.
Se tira en la cama, son las diez menos cuarto, nada que hacer y piensa en ella. La recuerda encima suyo, empujando, rodeándole el cuello, lamiendo, entrando en su oído. Se desabrocha la blusa, las tetas perfuman su cara. Se siente apretado, se baja el pantalón. La agarra de la cara, sus ojos en el fondo son naranjas.
Suena el teléfono...
jueves, 31 de julio de 2008
Sola, con la pequeña muerte a los pies.

un hilo de luz recae sobre sus párpados cerrados
livianos como la gasa
recubren el movimiento de los ojos.
El cálido silencio inunda el ambiente, reina la paz.
No será juzgada por la apariencia
así que duerme serenamente.
Sus cabellos largos y cobrizos
caen de la cama
chorrean como pesados tirabuzones.
Contemplarla dormida
caer en el hechizo de esos enormes y jugosos labios
entre sueños parecen insinuar un beso.
Sus pechos tiesos apuntan al techo
dos proyectiles listos para disparar
blancos porcelana
voluminosos copos de azúcar.
Coronando dos pezones
frutillas del postre.
Debajo de la enagua, descendiendo por el pubis
dos elásticas pierna se rozan entre sí
presionan con los afilados dedos
el delicado durazno.
La rápida fricción sube la temperatura
la fruta rosada se llena de almíbar.
El tibio manjar se derrama lentamente
pegotea el orificio de su panal
y el dedo resbala dentro del estrecho túnel.
Su interior esta forrado de húmedos almohadones fucsias.
El dedo vibra escurridizo
el calor sofoca haciendo presión.
Sale suave, abriendo la tierna protección
y va despacio hacia el durazno.
La entrada cubierta de un fluido viscoso y dulce
moja también la superficie carnosa.
Trepa hasta la excitante cima
se desliza una y otra vez por la rosada pulposidad
gozando y desbordando más almíbar.
Cuando la necesidad es desesperante
el dedo se mete en el interior del latiente durazno.
Es el gran palacio sagrado
un santuario de brillantes rojos.
La calidez se adapta a su forma
emanando olores hipnóticos.
Cuanto más profundo entra
más rápido es el latido y más delirante es todo.
El ritmo titilánte se vuelve tan rápido e incontenible
que todo se estremece
y finalmente lo consigue.
Una perla brillante empieza a crecer
hasta convertirse en una gigante esfera
y lo invade por completo.
El dedo es atraído por la incandescencia de la esfera
y comienza a frotarla.
El placer es tan agudo que la penetra impulsivo
la atravieza y el impacto
hace que estalle...
Todo es pura miel caliente...
miércoles, 30 de julio de 2008
"Un cuento pequeño"
En la mirada inocente un brillo metálico refleja su curiosidad.
En clases de plástica mezcla plastilinas en orgías de color,
chorrea plasticola en sus manitas pícaras.
Sentada sobre los pupitres, cual estatua mitológica, canta ensimismada
en gritos virginales.
Su cola de pelo es maciza y rubia, ya no está tan tirante como al comienzo. Embriagada de risa corre alrededor de los niños como ninfa salvaje.
Tras la pila de papel glasé y materiales brillantes, entre tijeras y marcadores, transpira el maestro que espía sigiloso. Invisible su mirada rebota en los cuerpecitos de los niños, proyecta sus fantasías.
Ninguno nota la intención de su mirada, a no ser por la niña más traviesa de la clase que parece reaccionar bajo su influencia.
Es un día caluroso. El maestro y la niña caminan juntos por veredas muy soleadas.
Ella se dirige a su casa, sin prisa, como siempre. Lleva puesto un vestido muy finito, con cerezas dulces y voladitos que se alzan a cada paso descubriendo la dorada piel.
El ritmo de su andar pegadizo contagia al maestro una especie de confianza y se apresura a invitarle un helado.
La niña de ojos almendrados lo mira endulzada por la propuesta y como si supiera que él la va a seguir corre hasta la heladería mirando hacia atrás para ver si es alcanzada.
Él se apura, riendo por la rapidez de la niña, que ya está en puntitas de pie sobre el mostrador, pidiendo un cucurucho de chocolate y crema
Al verla, la toma de la mano un poco nervioso.
Salen de la heladería para que la niña saboree su helado en una silla hamaca donde sube de un salto. Él sostiene el helado y se sienta a su lado devolviéndoselo.
La niña lo agarra con las dos manos, sorprendida del tamaño cremoso que sostiene, y con los piecitos cruzados comienza a chuparlo.
Él la observa, ella lame como un gatito, pintándose la trompita, mirándolo de reojo. Luego abre la boca en un gesto muy expresivo y se lo mete por completo saboreándolo hasta la punta. Lo mira, se ríe y suspira - Es muy grande - dice.
Él fija su mirada en la boca de la niña. Es una cereza como las que lleva en el vestido y se abre lentamente desplegando una lengua áspera que acaricia resbalando en la crema.
El maestro cruza las piernas disimulando la erección que lo avergüenza, pero ella no parece notarlo y le acaricia la cara, jugando con la mano pegajosa. El contacto con la niña le provoca un escalofrío que le recorre todo el cuerpo y lo precipita.
Ahora, de los adorables labios gotea un rojo intenso que chorrea sobre el helado. El maestro se excita ante la sangre que irrumpe de una carcajada y mancha violentamente la pureza de la blanca crema. Se acerca conteniéndose. Toca los labios que arden de temperatura pero ya no hay sangre. Ella lo abraza y se cuelga de su cuello. La respiración de la niña se agita en sus oídos. La alza en brazos, mirando a su alrededor - Algo grave debe sucederle - piensa, y como sin darse cuenta se la lleva a su casa rápidamente.
martes, 29 de julio de 2008
Manus stuprare
Sudando hasta las medias entro en el cubiculo.
Parada de frente a la pared
me levanto la pollera y abro las piernas
dejando el inodoro bajo mi sexo.
Me corro la bombacha
con la mano derecha exprimo la pulpa
que humedece la cavidad.
Con la mano izquierda
me levanto la remera por encima de las tetas
y humecto los pezones.
El profesor de filosofía había dado veinte minutos para completar los ejercicios.
Sentado sobre el escritorio su pene está endurecido bajo el pantalón.
Erecto balancea las piernas como un nene.
Y yo me escapo al baño.
Una gota dulce chorrea mi pierna.
Quiero acabar. No me interesa la clase de hoy.
Sólo espero que llegue el final, cuando todos se van
para juntos encarnarnos detrás de los bancos.
Mientras, me refresco en el baño.
lunes, 28 de julio de 2008
CATARSIS
Rompo a Llorar
como un collar de perlas que Repican contra el piso
pero ya Es risa de hiena sucia
y Corre por el techo
a años luz de mí y de vos
que me Observas atento
como un lobo Cautivado por la luna
Aullas desesperado
Empecinado de bronca.
El serpenteo de mi infinita lengua
te Pega y Masturba
baba sangrante
Transpiro en cada Intento absurdo
por Dejar de Imaginarte como me Gustarías tanto
en el silencio de la noche
que me Susurra al oído lo que no Hice
Seduciéndome hasta Dormirme
para Acabarme finalmente como la lluvia
que Hace vapor agresiva sobre mis tetas
Manoseándome Incrustándome
como brillantina en mis manos pequeñas
como piedras preciosas en mis ojos
Enceguecidos de tanto Observarte
hasta Ver lo que Miran tus ojos
y lo que Imaginan mientras me Miran
porque me siento Observada
y te Desafío a que Llegues a Tocarme
aunque sea con los ojos.
Tus manos Están Escondidas, me Tienen miedo
mi cuerpo Es para ellas
lo que para mi piel tus ojos ultravioletas
Marcándome como un láser, Cagandome a tiros
entonces Disparo como una liebre
Dejo mi cuerpo tirado, perforado
y vos lo Arrancas y Devoras hasta el ultimo latido
Salándome con saliva
gota a gota
hasta no Ser mas que tu precioso amuleto
y me Crucificas en lo alto de un volcán en erupción
como si Fuera una impostora,
como si no Fuera la enviada de los dioses.
No, no Soy la elegida
Soy una hechicera
pero Estas Cayendo en mis poderes mágicos
Maravillado con mis ojos dorados
que te Dicen cosas obscenas
mientras yo me Quedo callada
Sonriendo y Escuchando
hasta que me Aburrís porque
¿qué te Estarás Imaginando
mientras me Miras la boca
que Decís tantas incoherencias juntas?
Entonces Clavo mis labios en los tuyos
hasta que te Sangra la boca
Presiono mi cuerpo contra el tuyo intermitentemente
como la sirena de bomberos que Vienen a Apagarte,
porque Soy gigantescas lenguas de fuego
que te Están Incendiando por completo
y no Podes Escapar por la escalera de servicio
porque Estoy llena de humo
y me Filtro por tu garganta hasta Llegar a tus pulmones
para que Respiremos juntos el mismo aire
que ya es tormenta de verano.
Hace tanto calor en tu cabeza
que te Sale humo por las orejas!
porque no Podes Dejar de Mirar mi boca
mientras que mis ojos te Hipnotizan a tal punto
que Doy por terminado tu monólogo de estupideces
y me Voy triunfante,
Tirándote todas mis flechas por la vereda de enfrente,
mientras te Derretís como un helado
de frutilla y caramelo…