lunes, 1 de septiembre de 2008

Borboleta



Cuando creías haberme atrapado entre sueños
mi cuerpo comenzó a vibrar frágil, desnudándose de tus brazos
revoloteando hasta sacudir la cama.
Te asustaste
y en tu asombro revolviste las sábanas buscándome
hasta quedar rendido, solo y dormido.
La luz se filtró delgada por la persiana
tiñendo de púrpura las paredes de la habitación
donde dormías acurrucado en el medio de la cama
como un carozo de fruta.
La claridad del cuarto ya era de un rosa opaco
y empecé a enroscarme suave como una lila por tus pies
apretándote en las nalgas, ondulándome turquesa por tu espalda
y te sentí respirar.
Por la nuca me até fucsia
gruesas lenguas ajustaban tu cuello.
Mientras trepaba por tus orejas rojo fuego
reías y te escuché.
Ya estabas despierto
¡Buen día! - dije desde tus labios
y abrí las alas despegándome de tu cuerpo.
Te diste vuelta, boca arriba me buscabas.
Tus ojos corrían por el techo sin pestañear.

Un aura brillante y majestuosa invadió la habitación
altar de rituales

Entonces aparecí sagrada
y enfrentados me observabas.
Sin comulgar admirabas mi cuerpo en oración.
Hipnotizado
bailaste bajo mis ojos violetas
la danza de los cuatro brazos.

Dibujo de Boris Vallejo.

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